Un barrio en la ladera
La Comuna 13, San Javier, está en la ladera occidental de Medellín. Son más de 150.000 personas en barrios que crecieron sin planeación, casa sobre casa, cuando familias desplazadas del campo llegaron a la ciudad entre los años sesenta y ochenta. Esa geografía de callejones y escaleras explica mucho de lo que vino después: era fácil entrar y difícil de controlar.
Los años de la violencia
En los años noventa y principios de los dos mil, milicias urbanas de la guerrilla, grupos paramilitares y bandas se disputaron el control de la comuna. Para los vecinos eso significó fronteras invisibles entre barrios, toques de queda no escritos y familias que enterraban a sus hijos. Nadie de aquí habla de esa época con nostalgia; se habla de ella para que no se olvide.
Operación Orión, octubre de 2002
El 16 de octubre de 2002 el Estado lanzó la Operación Orión: cientos de soldados y policías, helicópteros y días de combate dentro de un barrio habitado. Fue la operación militar urbana más grande de la historia reciente del país. Dejó muertos, heridos, detenidos y, sobre todo, desaparecidos, cuyas familias todavía buscan respuestas en La Escombrera, el botadero de escombros de la parte alta de la comuna. En el tour pasamos por lugares que vivieron esos días, y el guía cuenta lo que su familia vio desde la ventana.
Las escaleras eléctricas
En diciembre de 2011 la ciudad inauguró unas escaleras eléctricas al aire libre de 384 metros, en seis tramos, en el sector de Independencias. Reemplazaron una subida de cientos de escalones que los vecinos hacían a diario con mercados, niños y enfermos. Son el símbolo de otra manera de intervenir un barrio: en vez de tanques, infraestructura. Hoy son también el lugar desde donde se ve toda la ciudad.
Grafiti y hip hop como memoria
Los murales de la Comuna 13 nacieron de colectivos de jóvenes que, en medio de la violencia, eligieron el rap, el breakdance y la pintura. Cada mural cuenta algo: los elefantes que no olvidan, las mujeres que sostuvieron el barrio, los pañuelos blancos de la marcha por la paz. Por eso en nuestro tour no decimos "mira qué bonito": decimos quién lo pintó y por qué. Muchos de los artistas siguen viviendo a dos cuadras.
Cómo visitarla bien
Ve con alguien del barrio, pregunta antes de fotografiar a las personas, compra en las tiendas locales y no la reduzcas a un fondo para fotos. Nuestro Graffiti Tour dura tres horas, sale todos los días a las 9:30 a.m., 1:30 p.m. y 4:30 p.m. desde Garden Coffee, en el barrio 20 de Julio, e incluye patacón con hogao y el helado de mango biche que preparamos en la casa de la abuela de uno de nosotros.






